Ese célebre verso encabeza directamente el título de un libro impreso de Vicente Medina publicado en 1919: Ya regada está la tierra con la sangre de los hombres...
Impreso en Rosario (Santa Fe) bajo su firma de autoedición (Letras), esta obra de 94 páginas constituye uno de los volúmenes más potentes de su etapa argentina.
Escrito e impreso justo tras la finalización de la Primera Guerra Mundial y en medio de un clima de profundas huelgas y luchas rurales en la pampa argentina, el texto utiliza la alegoría de la sangre derramada en la tierra como un grito de regeneración, esperanza pacifista y dignidad para los campesinos.